Cosas que aprendes viviendo en el extranjero

Viajar te abre los ojos, y la mente. Te enseña que hay otras perspectivas desde donde las cosas se ven mejor o peor, pero distintas, y eso ya es mucho. Vivir en otro lugar te hace más inteligente, más tolerante, más capaz. Ya sea un viaje de meses recorriendo algunos países, una experiencia en el extranjero o una mudanza de larga duración, en todos esos viajes se aprende algo. Hoy nos vamos a centrar en el aprendizaje que conlleva estar un temporada viviendo en el extranjero.

Sales de tu zona de confort

Al estar siempre en un mismo sitio, acabas haciendo lo mismo y no se te plantean situaciones diferentes. Si necesitas un poco de adrenalina, vete a otro sitio. Dicen que cuando sales de tu zona de confort empieza la magia, y estamos muy de acuerdo. Volverás y habrás aprendido, madurado y cambiado.

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No es un viaje, ¡es tu vida en otra parte!

Durante las primeras semanas podemos tener la sensación de estar viajando porque todo es nuevo, pero después de un tiempo, cuando nos adaptamos, nos damos cuenta de que estamos asentándonos en otra parte del mundo. Tienes el carné de la biblioteca, el del polideportivo, te has apuntado a alguno de los talleres que ofrecen en el centro cultural de tu barrio.

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Todas tus cosas caben en una maleta

Si tienes que llegar al nuevo destino en avión y no quieres pagar exceso de equipaje, lo más probable es que te puedas ir con una maleta pequeña de unos 10kg y una grande de unos 22kg. Si es tu primera experiencia en el extranjero seguramente entres en pánico y te consueles pensando que allí donde vas podrás comprar lo que te haga falta, pero párate a pensarlo, ¿qué más necesitas? Con los años, y las próximas mudanzas que vayas haciendo aprenderás que todo lo que pueda hacerte falta está en esas dos maletas, ¡incluso podrías vivir con mucho menos! Y, créeme, eso da una libertad increíble.

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Relativizar, respetar y adaptarte

Una experiencia en el extranjero te enseña a darle importancia a temas que para ti no la tenían. La línea entre lo que es normal y lo que no lo es se ve cada vez más difusa. Descubres que hay opiniones igual de válidas que las tuyas y, si eres inteligente, aprenderás a ser tolerante con esas opiniones. Lo que está aceptado en un país puede que no lo esté en otro, y si vives en él no te quedará más remedio que adaptarte a ello 🙂

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Abres tu mente y pierdes el miedo a lo desconocido

¡Descubres que hay muchas posibilidades! Si, como hemos dicho, puedes meter todas tus cosas en una maleta, eso quiere decir que puedes irte a cualquier sitio del mundo con muy poco. Seguro que en tu estancia en el extranjero te surge alguna oportunidad o conoces a alguien que te hace ver que hay mucho mundo más allá de tu pueblo o ciudad, y que si quieres seguir viajando y ganando en experiencias puedes continuar haciéndolo. ¡Porque después de una experiencia así sientes que TÚ PUEDES CON TODO!

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Conoces a personas con las que haces click al instante

A mí me gusta llamarlo así, pero no es más que encontrar a gente con la que encajas perfectamente, que quizá no habías encontrado antes en tu día a día. De todas esas personas vas a aprender algo, y aunque después de esa maravillosa experiencia el contacto no sea tan intenso o incluso se pierda, recuerda que lo aprendido se quedará contigo para siempre. Y otra cosa impotante, al hacer amigos de distintos lugares: ¡vas a empezar a tener casas por todo el mundo! 😉

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Aprendes o mejoras el idioma

Es importante empaparte de la cultura cuando te mudas a un sitio, ¡y qué mejor forma que aprendiendo el idioma del lugar! Aunque no sea algo necesario, el saber no ocupa lugar y demuestras interés por el país en el que estás viviendo.

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Ana Palou

Marketing digital y comunicación. Me encanta viajar con mochila, perderme por mercadillos y las cosas hechas a mano.